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¿Qué es la superposición cuántica?

>> jueves, 22 de abril de 2010

La cuántica es una rama de la física que analiza el comportamiento de partículas muy pequeñas. Estas partículas (electrones, fotones, quarks, neutrinos, muones y otras con nombres igual de raros) se rigen por el principio de incertidumbre. Son partículas muy chiquititas, tanto que no se puede conocer con exactitud su posición y movimiento. No solamente no se pueden conocer con exactitud, sino que los experimentos  demuestran que esas partículas no existen con un movimiento o posición exactos. Y es que las partículas subatómicas tienen una propiedad aparentemente mágica: pueden estar en dos sitios a la vez, gracias a su doble naturaleza de onda-partícula. Este es el fenómeno conocido como  superposición cuántica.

Un día, un tipo llamado Erwin Schrödinger, diseñó un experimento imaginario bastante revelador acerca de algunas de las implicaciones de ese movimiento incierto de las partículas subatómicas, intentando extrapolarlo a nuestro mundo macroscópico.
Schrödinger imaginó una caja cerrada, en la que mete un gato vivo, un material radiactivo con un 50% de probabilidades de desintegrarse y un aparato que, si el material radiactivo se desintegra, libera un gas venenoso que mata al gato instantáneamente, pero si el material radiactivo no se desintegra, el gato vive. Schrödinger llegó a la increíble conclusión de que mientras la caja estuviese cerrada, el gato no estaría ni vivo ni muerto. El gato estaría en un estado de dos realidades superpuestas, una en la que vive, otra en la que muere.

El principio de superposición lo que dice es que si el mundo puede estar en un estado “A” y también en un estado “B” entonces también podrá estar en un estado que sea la combinación de ambos (estado mixto.) Sin embargo, al efectuar una medición de este estado sólo se podrá obtener “A” o “B”. Esto quiere decir que hasta el momento en el que se mide, el mundo estaba en los dos estados simultáneamente, pero luego de realizar una observación, el estado colapsa a uno de los dos posibles: el “A” o el “B”.
En el experimento de Schrödinger, puesto que el átomo radiactivo puede haberse desintegrado o no, el gato puede estar tanto vivo (“V”) como muerto (“M”) y como ambos estados son posibles, también puede estar en una combinación que sea vivo y muerto, “V” + “M”. Ambas realidades coexistirán hasta que un observador abra la caja y vea el estado en el que se encontraba el gato haciendo colapsar el sistema a una sola posibilidad: o vivo o muerto.


Aunque parezca descabellado en un primer momento, experiencias en las que se tienen diferentes estados superpuestos son llevadas a cabo diariamente en laboratorios de todo el mundo. Es una concepción de la realidad que se aleja sobremanera de lo que se pensaba hasta el siglo XX (y de lo que aún hoy se piensa cotidianamente) y presupone grandes desafíos no sólo para los físicos, sino también para los filósofos de la ciencia, ya que se está planteando que la realidad es en función de que se la observe. Si nadie hubiera abierto la caja, el gato continuaría estando vivo y muerto; es la intervención del observador la que le obliga a decantarse por uno de esos estados.
Como sugiere el físico Wojciech Zurek: "Más allá de las partículas, de los campos de fuerza, de la geometría, del espacio y del tiempo, está el último elemento constitutivo de todo ello, el acto todavía más sutil del observador que participa".

La duda surge a la hora de explicar el proceso que convierte los estados probabilísticos del mundo subatómico en un estado concreto que percibimos con nuestros sentidos. Porque es evidente que en el universo macrofísico los objetos se nos presentan en un estado concreto y no superpuesto. Pues bien, este proceso se explica por la decoherencia cuántica, según la cual es la interacción de los sistemas macroscópicos con su entorno lo que diluye la superposición de estados cuánticos. Es decir, si un pequeño sistema como es un átomo, puede ser aislado de su entorno para ser estudiado, en el mundo macroscópico ese aislamiento no es posible porque un gato (por seguir el ejemplo de Schrödinger) está demasiado adherido a su universo a través de unos intensos mecanismos de fricción, lo que impide observarlo sin su entorno inmediato. Estas interacciones del gato con su universo inmediato son las que anulan los estados de superposición de los espacios cuánticos.
Quizá lo veas más claro con este vídeo de "Redes":

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